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UN Climate Change Newsroom

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These pages and sections capture news of climate change and stories about the groundswell of climate action by governments, companies, cities, the UN and civil society around the globe. To provide feedback, email us at press@unfccc.int Photo©Naziha Mestaoui

Foro Latinoamericano del Carbono

San José, 29 de septiembre de 2011

 

Declaración de

la secretaria ejecutiva Christiana Figueres, Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático

 

 

Excelentísima Señora Embajadora,

Honorable Señor Ministro

Queridos amigos y amigas

 

Desde que asumí mi función en la secretaría de la Convención sobre el Cambio Climático he tenido pocas oportunidades de regresar a mi patria, y esta es la primera vez que lo hago en mi función oficial. Al ingresar al país estuve pensando en el momento en que, habiendo recibido el nombramiento por parte del Secretario General de las Naciones Unidas, me presenté a nuestra Cancillería, a hacer entrega simbólica de mis responsabilidades de país, para poder hacer el ejercicio de la desnacionalización que tenemos que hacer todos los funcionarios de Naciones Unidas.

 

Sintiéndome tan profundamente orgullosa de ser costarricense, fue un acto doloroso para mí, y tuve que admitir a mis entonces colegas del Gobierno de Costa Rica que si bien iba a hacerme cargo del proceso internacional del control de las emisiones, lo mas difícil en ese momento era el control de mis emociones, por no poder seguir sirviéndole solamente a mi país. Sin embargo, debo decir que mucha de la inspiración que he llevado a este proceso de las Naciones Unidas proviene del excelente trabajo que en esta materia se ha llevado a cabo en Costa Rica. De manera que aprovecho esta ocasión para expresar mi respeto y mi agradecimiento a todos los costarricenses aquí presentes.

 

Quisiera empezar ofreciéndoles una visión general de dónde estamos en las negociaciones internacionales, y luego entrar en el tema específico del mercado y el papel del sector privado.

 

El proceso de construcción del régimen internacional de cambio climático es un proceso gradual, que debe ser construido ladrillo a ladrillo. Hace tres días estuve reunida en la catedral de San Pablo en Londres con el Vicepresidente Gore y un grupo impresionante de empresarios internacionales comprometidos a usar sus empresas para avanzar la agenda internacional hacia la sostenibilidad.

 

Esa noche les comentaba yo que construir el régimen de cambio climático es similar a la construcción de una catedral: es un proceso lento pero con grandes ambiciones, y hay que construir de abajo hacia arriba, ladrillo a ladrillo, columna a columna, pero siempre con el propósito de poner la cúpula sobre las columnas.

 

Si hubo una gran lección que todos aprendimos en la conferencia sobre el cambio climático en Copenhague en 2009, es que no se puede poner la cúpula sin haber construido las columnas que la sostienen.

 

En Cancún el año pasado los gobiernos tomaron la firme decisión de empezar a construir las columnas del régimen. Los gobiernos entonces aprobaron cuatro columnas importantes:

 

o   el Fondo Verde del Clima para el apoyo financiero,

o   el Mecanismo de Tecnología para el apoyo tecnológico,

o   el Comité de Adaptación para apoyar los esfuerzos de adaptación en países en desarrollo,

o   y el sistema de responsabilidad y transparencia para asegurar que lo que se proclama se está cumpliendo.

 

Todos estos mecanismos han estado en proceso de diseño durante este año, y aunque falta mucho trabajo aún, me alegra decir que van encaminados hacia una probable aprobación en Durban a final de este año.

 

En Cancún también se empezó a divisar la cúpula de la construcción: los gobiernos acordaron no permitir que la temperatura media del planeta exceda 2 grados centígrados más que la temperatura que tuvimos antes de la era industrial, e incluso a revisar esa meta a mediano plazo con el propósito de una mayor ambición ambiental, para proteger a los más vulnerables.

 

Eso significa que los gobiernos del mundo se han comprometido a un futuro de crecimiento económico con bajas emisiones de carbono, resultado nada menos que de una necesaria revolución energética/industrial, propulsada por el sector privado.

 

Lo que quedó pendiente en Cancún y que debe ser abordado ahora en Durban es cómo se va a llevar a cabo esa revolución y cómo se va a lograr esa meta.

 

Ese reto global empieza por la definición del futuro del Protocolo de Kyoto. Todos los países en desarrollo abogan por un segundo período de compromiso en el que los países industrializados asumirían compromisos de reducción más ambiciosos que los existentes y los cumplirían de acuerdo con las reglas del Protocolo. Sin embargo Rusia, Japón y Canadá han dicho públicamente que no participarán en un segundo período, y los Estados Unidos no estuvieron en el primero y mucho menos van a estar en el segundo. Por otro lado la Unión Europea ha dicho que podría contemplar un segundo período si los otros grandes emisores hacen esfuerzos comparables.

 

Desde hace varios meses se contemplan opciones para resolver este punto muerto, salvaguardar las reglas del Protocolo; dar opciones robustas a los países industrializados que se salieran; formalizar las metas que han puesto sobre la mesa los Estados Unidos y los países en desarrollo.

 

No es fácil encontrar una fórmula que logre tanto integridad ambiental como justa equidad entre los países, pero me alegra poder informarles que los gobiernos del mundo no se están escondiendo de la tarea y seguirán trabajando para llevarla a cabo.

 

¿Qué significa todo esto para el mercado internacional de reducciones y para el sector privado?

 

Empiezo por decir que no cabe ninguna duda que el mercado (o los mercados) serán un importante componente del esfuerzo global para reducir las emisiones y que será precisamente el sector privado el que logre la transformación.

 

Al igual que el MDL fue crucial para bajar el coste del cumplimiento del Protocolo de Kyoto, los mercados futuros serán cruciales para bajar el coste de un esfuerzo de reducción global que tendrá que ser mucho más ambicioso que el que tenemos en este momento en virtud del Protocolo.

 

Los gobiernos del mundo ya decidieron que vamos hacia una economía global baja en carbono, y es simplemente imposible llegar al nivel de reducción de las emisiones al que tenemos que llegar para garantizar el techo de dos grados centígrados sin el uso de los mercados para bajar el coste. El norte está fijado. Lo que NO tenemos aún es el conjunto de reglas internacionales que marcan el camino hacia ese norte, y estas reglas van a tardar.

 

Sin embargo, mientras tanto, siguiendo los pasos ya dados internamente en Europa, Nueva Zelanda y Australia, un creciente número de países en desarrollo está avanzando internamente con la construcción de sus propios mercados, porque saben que los mercados tendrán una función importante en la disminución del coste.

 

Brasil, Chile, México, Corea, India, Sudáfrica y varias provincias de China se encuentran en etapas diferentes de la concepción y desarrollo de su mercado interno, y entre esas pequeñas economías, ¡el gran país de Costa Rica!

 

Junto con el MDL, esas son aportaciones importantes a lo que será una estructura de mercado dichosamente más compleja que la que tenemos ahora, y digo dichosamente, más compleja porque deberá llegar a niveles mucho más altos de reducciones e incorporar más sectores que ahora.

 

Al mismo tiempo esta complejidad en la estructura futura de los mercados exige que se desarrollen normas internacionales que faciliten las transacciones entre mercados, bajen los costes de transacción y den señales claras de precio.

 

Para usar la misma analogía que usé con el régimen de cambio climático en su conjunto, el MDL y los varios mercados internos que se están desarrollando podrían considerarse los pilares del futuro sistema de mercados, cuya cúpula deberá ser la estandarización de todos ellos.

 

Yo entiendo que para quienes han participado activamente en el MDL durante estos años la presente etapa de crecimiento de los mercados es desconcertante. La contracción de la demanda, la incertidumbre sobre el Protocolo de Kyoto, las restricciones de compra de quienes siguen en el Protocolo, la proliferación de los mercados, todas estas son señales están poniendo a prueba la tolerancia empresarial de las compañías participantes en el mercado. Pero permítanme animarles.

 

Hace unos días se celebró en Costa Rica el 105 aniversario del natalicio de mi padre, José Figueres Ferrer. Permítanme ustedes que haga uso de una de sus sabias frases:

 

«El campesino costarricense no se sienta a llorar cuando se vuelca la carreta. Con más sabiduría que ciencia, con más diligencia que palabras, la para, la desembarreala y sigue adelante.»

 

Amigos y amigas, muchos de ustedes me dicen que la carreta del mercado está volcada. No lo discuto. Está volcada porque el camino hacia los nuevos mercados está “embarrealado”. Pero este no es el momento para sentarnos a llorar.

 

Al contrario, este es el momento para seguir adelante. Este es el momento atarnos las botas de la perseverancia, y usar la brújula del ingenio y de la visión a largo plazo. Este es el momento para unir esfuerzos para construir un mercado más vigoroso, más ambicioso, y más efectivo.

 

Los ladrillos para esa construcción están al alcance de la mano. Tenemos una experiencia profunda con la mitigación en países en desarrollo: un MDL con 3400 proyectos registrados en 72 países, y otros 3300 en cartera. Se han emitido 730 millones de certificados a 1180 proyectos. Hay 187 metodologías que garantizan la integridad ambiental. Se han simplificado los procedimientos para facilitar el acceso. Se han mejorado las guías para los esfuerzos programáticos y se ha aprobado el uso de líneas de base estandarizadas. La combinación de ambos instrumentos constituye un paso importante hacia el desarrollo de NAMAs, que nos llevarán a la escala de mitigación necesaria.

 

Pero más importantemente es el hecho de que, como ustedes han visto a lo largo de los últimos tres días, en esta región se están realizando grandes esfuerzos de preparación para la próxima etapa del régimen de cambio climático, durante la cual todos los países tendrán que lograr importantes niveles de mitigación, representando una dorada oportunidad de disminuir la deforestación, y de modernizar la producción, el transporte, la agricultura, la generación y el uso de energía.

 

Obviamente falta mucho por armar el engranaje, pero así como la región fue líder en el desarrollo temprano del MDL, yo confío en que América Latina será líder en la construcción del nuevo régimen y de los nuevos mercados.

 

Para concluir hago uso nuevamente del pensamiento de don Pepe:

 

«Todos sabemos que las estrellas no se alcanzan con la mano, pero todos debemos convenir en que los hombres,…y las naciones necesitan saber con exactitud a cuál estrella llevan enganchado su carro, para poder discernir, en las estructuras del camino, cuáles sendas conducen adelante, cuáles son simplemente desviaciones y cuáles conducirán hacia atrás.»

 

Amigos y amigas, la estrella a la que estamos enganchados es un futuro de alto crecimiento económico, con una distribución de ese crecimiento que beneficie a los más vulnerables, con una alta adaptabilidad y con escasa huella ambiental.

 

Eso es sostenibilidad. Las estructuras del camino hacia la sostenibilidad no están claras aún. Pero sí sabemos que el querer mantener el mercado de emisiones como lo tenemos ahora nos conduce hacia atrás. La única senda que conduce hacia adelante es un régimen de cambio climático en donde participen todos los países, diferenciadamente sí, pero participación global, y en donde el mercado sea uno de los instrumentos financieros que apoyen una mitigación a un nivel que responda a los requisitos de la ciencia.

 

En nombre de todos los organizadores de este foro le agradezco al Gobierno de Costa Rica y en particular al MINAET toda la colaboración para la celebración de este foro, y a cada uno de ustedes, les agradezco su activa participación. Espero que cada uno salga hoy por lo menos con un concreto aprendizaje concreto que le ayude a caminar por la senda hacia el futuro sostenible de nuestros países y del planeta.

 

 

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Please note: This is prepared text of the speech and may differ from the delivered version.

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