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Urbanismo

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Las ciudades son clave para lograr una economía global baja en emisiones, capaz de resistir y adaptarse al cambio climático. Muchas de ellas son ejemplos en la reducción de emisiones y por haber logrado infraestructuras sostenibles. Foto ©Pline

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Este 2015, el Grupo de Liderazgo Climático de Grandes Ciudades, más conocido como C40, cumple diez años y para celebrarlo numerosas personalidades han escrito artículos sobre el papel central que tienen las ciudades para actuar frente al cambio climático. Esta es la contribución de Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la CMNUCC.

El siglo pasado estuvo marcado por un crecimiento y una urbanización sin precedentes. Hoy sabemos que buena parte de ese crecimiento se basó en iniciativas que provocaron un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. El reto de este siglo es encontrar la menera de crecer con un nuevo modelo de desarrollo.

Las ciudades son el hogar de más la mitad de los 7.000 millones de personas que viven en el mundo. Las urbes son además una de las mayores fuentes de emisiones. Es por ello que están bien posicionadas para remodelar el crecimiento social y económico, y abrir paso a una era de desarrollo sostenible y climáticamente seguro.

Es en este contexto que hace una década fue creado el C40. Líderes visionarios han reconocido que las megaciudades son esenciales para afrontar el reto de nuestro nuevo siglo. En este sentido, las ciudades han demostrado su capacidad de actuar y colaborar las unas con las otras para reducir las emisiones y aumentar la resiliencia a nivel mundial.

Aplaudo al C40 por sus diez años de excelente trabajo y creo que las ciudades tienen un reto más grande aún y una oportunidad mayor todavía

La acción climática no limita a las emisiones de gases de efecto invernadero y a la adaptación a los impactos del cambio climático, sino que también puede incrementar la habitabilidad, mejorar las comunidades y crear oportunidades.

En Lima, un sistema rápido de autobuses ayuda a las personas a ir al trabajo, a la escuela o al médico más rápidamente y a un precio razonable, a la que vez que se evitan emisiones procedentes del transporte.

En Nueva York, infraestructuras resilientes aseguran la movilidad y productividad frente a los impactos climáticos. Igualmente, objetivos ambiciosos están guiando las políticas de construcción y transporte.

En Pekín, se está probando un mercado regional del carbono que junto a otros siete sistemas en el país buscan lanzar un mercado nacional del carbono. Se trata de iniciativas que ya están teniendo beneficios en la salud pública y están contribuyendo a crear empleos verdes.

En París, cambios significativos en la generación y uso de la energía se están incorporando a la planificación y las políticas urbanas. Estos cambios están sirviendo ya para crear empleos en el sector de las energías limpias.

Estos ejemplos sólo son una pequeña parte de las soluciones innovadoras y bajas en emisiones de carbono que las ciudades han puesto en marcha para mejorar la vida de los ciudadanos. Desde la promoción de espacios verdes a programas de bicicletas compartidas, pasando por energías y transportes limpios, las ciudades tienen a su alcance muchas opciones para actuar por el clima mejorando a la vez la calidad de vida.

En diciembre, todas las miradas se dirigirán a París, donde los gobiernos alcanzarán un nuevo acuerdo universal sobre el cambio climático. Las contribuciones nacionales para este acuerdo reflejan el enorme potencial de las ciudades para avanzar hacia un crecimiento bajo en carbono.

Para implementar los resultados de París se necesitará el compromiso activo de las ciudades que están preparadas para jugar un papel líder, como han puesto claramente en evidencia informes recientes como ''Powering Climate Action" del C40 y "Seizing the Global Opportunity" de la Comisión Global sobre Economía y Clima.

En el portal Nazca, cientos de compromisos de ciudades, incluyendo aquellos que se han hecho a través del Pacto de Alcaldes, apuntan hacia un objetivo a largo plazo para mejorar las ciudades por el bien de sus habitantes.

Coaliciones como el Pacto de Alcaldes demuestran el papel de firme liderazgo de las ciudades frente al cambio climático así como en el monitoreo de los progresos que al respecto se vayan realizando. Hasta la fecha, se han sumado al Pacto más de 80 ciudades que representan a más de 280 millones de personas en todo el mundo o lo que es lo mismo a más del cuatro por ciento de la población mundial.

Cada día, los líderes locales toman decisiones para responder a las necesidades de sus ciudades. Pido a estos líderes que tengan en cuenta al clima y que busquen soluciones que sean beneficiosas para sus comunidades, que contribuyan a los objetivos nacionales y a una economía global baja en emisiones de carbono y altamente resiliente.

La riqueza de las acciones que están en marcha demuestra que esto es posible, algo que aplaudo en este décimo aniversario del C40. Si logramos incrementar estas acciones, así como esas alianzas y estilos de vida bajos en carbono, crearemos un modelo de crecimiento dinámico y climáticamente neutro para una urbanización sostenible al servicio de las próximas generaciones.

 

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