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Por Nick Nuttall, portavoz de la CMNUCC

El pasado 22 de abril, mientras ministros y líderes mundiales hacían cola para firmar el histórico Acuerdo de París sobre cambio climático en Nueva York, un grupo de altos funcionarios de las Naciones Unidas se escabullían para salir durante unos minutos al sol y asistir a un pequeño pero singular acto en un lugar muy especial.

El grupo, que incluía al Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas, Jan Eliasson; al presidente de la Asamblea General, Mogens Lykketoft y al Secretario Ejecutivo Adjunto de la CMNUCC, Richard Kinley, se remangó para cavar y plantar un árbol de la especie cornejo florido de origen americano en el nuevo UN Food Garden (Huerto de las Naciones Unidas).

El Sr. Kinley comentó lo siguiente: "Para mí fue un verdadero placer asistir a este acto. Plantar un árbol es una expresión de solidaridad simple pero poderosa con las personas, con la tierra... incluso con la vida misma.  Es también un símbolo de una realidad esencial: para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París (especialmente para conseguir la neutralidad climática en la segunda mitad de este siglo), los bosques, la tierra y otros ecosistemas son nuestros aliados naturales gracias a su capacidad para eliminar y almacenar carbono de la atmósfera, además de los otros muchos beneficios que aportan a la humanidad, incluidos los alimentos."

El grupo estuvo acompañado por algunos pájaros curiosos, una colmena de abejas que recientemente se ha asentado en territorio internacional y la encantadora Catherine Zanev, Experta Asociada en cambio climático en la Junta de Jefes Ejecutivos del Sistema de las Naciones Unidas, pero lo más importante, Coordinadora del jardín durante aquel día.

Hace unas semanas, la CMNUCC lanzó junto con la Earth Day Network (Red del Día de la Tierra), una campaña que vinculaba el 22 de abril, día de la firma del Acuerdo de París, con el tema del Día de la Tierra del año 2016: Trees4Earth (Árboles para la Tierra).

Cuando se trata del cambio climático, el centro de todas las miradas son las energías renovables, la eficiencia energética y la "infraestructura material". Sin embargo, sin árboles y otros ecosistemas, el mundo tendrá que realizar esfuerzos titánicos para cumplir no solo los objetivos climáticos, sino también los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Así que cuando Catherine descubrió nuestra campaña a través de las redes sociales, pensó que sería buena idea organizar una plantación en la sede internacional de las Naciones Unidas en este día clave.

"¿No sería magnífico si el 22 de abril Christiana Figueres, el Secretario General y otras autoridades plantasen un árbol frutal en el UN Food Garden (Huerto de las Naciones Unidas)? Nos encantaría contribuir para hacerlo posible, si os parece buena idea", escribió Catherine el 8 de abril y naturalmente dije que ¡sí!

Finalmente, el Secretario General de las Naciones Unidas tenía una agenda muy apretada con la firma como también la tuvo Figueres. Aún así, la fila del viernes fue impresionante, así como lo fue también la plantación del precioso árbol de flores blancas.

Según Wikipedia, este árbol pertenece a la familia de los Cornus que abarca "un grupo de entre 30 a 60 especies de plantas leñosas de la familia Cornaceae, más conocida como cornejo, que se pueden distinguir normalmente por sus flores, bayas y su corteza distintiva".

No sé a ciencia cierta quien escribe estos artículos, pero deben de tener un gran sentido del humor. La idea de un árbol llamado cornejo con "...una corteza distintiva" ¡no habrá pasado desapercibida para los autores de Wikipedia!

Más tarde, tuve la ocasión de charlar con Catherine sobre el huerto.

La iniciativa UN Food Gardens (Huerto de las Naciones Unidas) proviene de una propuesta de los voluntarios de varias entidades del sistema de las Naciones Unidas y de las Misiones Permanentes a la organización. Su objetivo es transformar tierra no utilizada en la sede internacional de las Naciones Unidas en jardines sostenibles.

tree plantingCatherine y Nick en el huerto de la ONU.

Con la integración de la producción de alimentos a pequeña escala en su propio entorno, la ONU plasma en hechos prioridades globales relacionadas con el aumento de la biodiversidad, la buena administración de la tierra, los sistemas de alimentación sostenibles y unas ciudades más verdes, a la vez que predican con el ejemplo.

El primer huerto fue inaugurado oficialmente por el Secretario General en julio de 2015. Desde entonces, ya han crecido en el huerto una gran variedad de plantas comestibles de todo el mundo. Tanto el servicio de restauración de UNICEF como el del Secretariado de la ONU han convertido parte de los productos del jardín en alimentos saludables súper locales para el personal de las Naciones Unidas.

Al final de aquel día, cuando ya caía el sol, me atreví a preguntar a Catherine mi única pregunta incómoda, ¿por qué no plantamos un árbol frutal?

Parece que el Grupo de gestión de servicios y locales, el personal de las Naciones Unidas que se encarga del funcionamiento de la sede internacional, estaba preocupado porque un árbol frutal daría frutas lo que podría provocar que los senderos colindantes se ensuciasen y que el suelo estuviese resbaladizo.

Sin embargo, tal como Catherine explicó, el cornejo produce bayas con las que se puede hacer mermelada y son una fuente importante de alimento para pájaros que también tienen que comer, es evidente que bastante, para cantar por todas las especies de la tierra en un día tan especial.

 

Fotografías: ONU.

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