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Esta semana se cumple el primer aniversario del llamado del Papa Francisco a los más de 1.200 millones de católicos del mundo a unir sus fuerzas a la lucha contra el cambio climático. Este llamado fue fundamental para impulsar el histórico Acuerdo de París sobre cambio climático y la aprobación de la agenda sobre desarrollo sostenible.

En una encíclica papal titulada "Laudato Si" ("Alabado Seas"), el Papa Francisco afirma que la ciencia es clara respecto al cambio climático y que este es un asunto moral para la Iglesia católica que debe ser afrontado para proteger tanto a las poblaciones más vulnerables como al planeta.

La encíclica formó parte de una movilización de grupos religiosos en todo el mundo para lograr el Acuerdo de París en diciembre de 2015, así como el acuerdo sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible unos meses antes.

Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, dijo:

“La encíclica del Papa, junto con la movilización de otros grupos religiosos en todo el mundo, brindó un claro imperativo moral para la acción climática, apoyando el Acuerdo de París sobre cambio climático y respaldando los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Un año después, los grupos religiosos necesitan continuar su valiosa labor para garantizar que las palabras se traduzcan en acciones, a la velocidad y la magnitud necesarias para sacar de la pobreza a las poblaciones más vulnerables del mundo, con el fin de catalizar el desarrollo sostenible y cumplir la visión del Acuerdo de París de un mundo con un clima seguro.”

De acuerdo con el National Catholic Reporter, la encíclica papal ha tenido un impacto visible en el último año y ha ayudado, además, a impulsar las agendas internacionales sobre el clima y el desarrollo sostenible.

Muchas parroquias, escuelas y comunidades han estudiado, reflexionado y analizado el texto, a menudo a través de conferencias multidisciplinarias. Otros miembros de la Iglesia han dado sus primeros pasos a nivel institucional mediante la formación de equipos "verdes", mejorando su eficiencia energética y reduciendo su consumo.

Laudato Si también desempeñó un papel motivando a otras iglesias cristianas y grupos religiosos a invertir en energías limpias y retirar sus inversiones en combustibles fósiles. Durante la semana del aniversario de la encíclica, cuatro organizaciones católicas australianas anunciaron que se están deshaciendo por completo de sus inversiones en carbón, petróleo y gas, dentro de lo que calificaron como la primera desinversión católica conjunta en el mundo.

Esta decisión se produce a la par del llamado de prominentes rabinos judíos, clérigos musulmanes, obispos anglicanos y otros líderes religiosos, que en una carta abierta publicada en The Guardian pidieron al gobierno australiano que proteja la Gran Barrera de Coral, no conceda nuevas licencias de explotación del carbón y elimine los subsidios a la industria de los combustibles fósiles.

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