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En Oberpleis, un pueblo al sur de Bonn, en Alemania, todos los cerezos están en flor.

La opulencia de sus flores hace que, por comparación, dos hileras de tilos de hoja pequeña en un vivero se vean humildes, desnudos y delgados. Y sin embargo, uno de esos tilos (Tilia cordata, por su nombre en latín) está creciendo con el propósito de desempeñar un papel importante en la secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Este árbol será plantado en la sede de Bonn, en el contexto de una campaña mundial, como un símbolo perdurable de la necesidad que tiene la humanidad de reforestar la tierra para recuperar bosques, que actúan como los mayores absorbentes naturales de dióxido de carbono proveniente de nuestra atmósfera cargada de gases de efecto invernadero.

En Nueva York, el 22 de abril, un número récord de países firmó el nuevo Acuerdo de París sobre cambio climático, abriendo así camino a su entrada en vigor. Dicha firma tuvo lugar el mismo día en que millones de personas en todo el mundo celebraban el Día de la Tierra. “En apoyo del Día de la Tierra (el Día Internacional de la Madre Tierra para muchos) y de la  firma del Acuerdo de París, los gobiernos, ciudades, empresas y ciudadanos han estado plantando árboles, fotografiando sus especies favoritas o enviando y compartiendo imágenes de árboles”, dijo Nick Nuttall, Coordinador de Comunicaciones en la secretaría de la CMNUCC.

Este año, el tema para el Día de la Tierra se centró en los árboles, con el objetivo de movilizar casi ocho mil millones de plantaciones, o bien, una por cada hombre, mujer y niño sobre el planeta para el año 2020. Muy pronto, este joven Tilia estará camino a Bonn, para ser plantado entre el edificio que alberga a la CMNUCC y el río Rin.

“Con el propósito de apoyar este esfuerzo y de resaltar el papel fundamental que los árboles y bosques juegan en nuestras vidas, la CMNUCC plantará un árbol a mediados del mes de mayo. Esto coincide con el momento en el que los gobiernos de todo el mundo se reúnen en Bonn para la siguiente ronda de negociaciones sobre el clima destinadas a fortalecer la ambición de esos gobiernos de aplicar el histórico Acuerdo de París”, añadió el Sr. Nuttall.

Por el momento, pareciera que el Tilia cordata de la CMNUCC siente un poco de frío bajo el sol de la primavera. La historia de este vivero es reflejo de la necesidad que existe de revertir la destrucción por parte de la humanidad de hasta 15.000 millones de árboles al año, según los últimos estudios. En el vivero, que abrió sus puertas en 1968, existen entre 3.000 y 5.000 árboles, pero, en su punto más alto, llegó a haber 15.000. Los jardines son cada vez más raros y más pequeños en Europa. La última gran entrega de árboles realizada por el vivero deOberpleis estuvo destinada a un cementerio.

A partir del 27 de mayo, el simbólico Tilia de la CMNUCC crecerá en las instalaciones de la ONU en Bonn y recordará a todos aquellos que pasen a su lado que los árboles son los más importantes aliados con los que cuenta la humanidad para combatir el cambio climático y alcanzar el objetivo del Acuerdo de París de restaurar el equilibrio ecológico de nuestro planeta para el año 2050, si hacemos los esfuerzos correctos. Los bosques son fundamentales para absorber carbono, limpiar y refrescar el aire, actuar como bombas de agua para mantener el caudal de los ríos, estabilizar el suelo, reciclar nutrientes para la agricultura y apoyar los hábitats para la vida silvestre.

Serán necesarios 10 años, dependiendo del suelo y de los cuidados que reciba, para que este pequeño Tilia sea un árbol adulto, señala el jardinero, sonriendo. Pero para el año 2050, se mantendrá en pie sobre sus raíces, fuerte, respirando en una atmósfera que aun debería tener una buena cantidad de CO2 para un árbol pero no tanta como para lastrar el futuro de la humanidad.

 

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