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Esta es una nueva edición de nuestra serie dedicada al Arte por el Clima #Art4Climate, una iniciativa conjunta de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y la organización Julie’s Bicycle que muestra las obras de artistas que buscan hacer del cambio climático un asunto más accesible y fácil de entender.

Se han escrito muchos libros sobre el cambio climático, tanto de ficción como de no ficción, a los que ahora se suma un nuevo género: el cuento de hadas. Margret Boysen, científica del Instituto Potsdam para la investigación del impacto climático, acaba de publicar “Alicia, el gato Zeta y el cambio climático”, una historia de cuento de hadas inspirada por “Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll, que explica la ciencia sobre el cambio climático con la ayuda de parábolas y metáforas haciendo accesible algunos aspectos concretos del conocimiento climático.

El comienzo del libro es casi idéntico al cuento de Lewis Carroll. Durante una excursión escolar al monte Telegraph de Potsdam (Alemania), el personaje central, Alicia, corre persiguiendo un misterioso conejo blanco y cae en un agujero cuyas paredes están recubiertas de estantes con libros. Al igual que la Alicia de Carroll, la de este cuento cae sana y salva al fondo del agujero y sigue persiguiendo al conejo por un laberinto subterráneo.

Lo que pasa después es muy diferente. El agujero es parte del sistema de ventilación del superordenador de un instituto de investigación sobre el clima. A partir de aquí continúa un viaje a través del mundo virtual de los modelos por ordenador de selvas tropicales o hielo antártico.

Alicia aparece como un gigante en un universo de modelos climáticos que van desde modelos de climas pasados incluyendo las edades de hielo, hasta escenarios climáticos futuros aterradores en los que el mundo se convierte en un lugar inhóspito por las altas temperaturas y la infertilidad de la tierra.

En su viaje, Alicia conoce a extraños personajes resultado de la observación y cálculos científicos, como, por ejemplo, la dama Celsius o el príncipe Carbono. En un lenguaje sencillo e interesante estos personajes explican a Alicia quiénes son y qué hacen.

El libro también contiene gran cantidad de personajes alegóricos con formas de animales, que se muestran confundidos sobre la naturaleza real del cambio climático y desarrollan sus propias teorías un tanto absurdas de lo que es y sobre lo que se puede hacer al respecto. Entre esas criaturas, hay una particularmente sabia: el gato Zeta, que explica a Alicia cómo evitar los peligros del cambio climático a los que el mundo se dirige.

“El personaje de Carroll, el gato de Cheshire, solo le dice a Alicia que no importa si va a la derecha o a la izquierda, porque en todos lados encontrará a lunáticos. Sin embargo, el matemático metafórico gato Zeta le dice a Alicia cuáles son los caminos para salir de la catástrofe”, cuenta Boysen describiendo cómo el gato Zeta puede explicar cualquier hecho o fenómeno científico en una manera fácil de entender.

El debate sobre el cambio climático visto como la fiesta del té del sombrerero loco

Al igual que Alicia en el país de las maravillas, en este cuento presenciamos una celebración a la hora del té organizada por el sombrerero loco. En ella se reúnen una variedad de extraños animales que lanzan preguntan al aire sobre la validez del cambio climático, generalmente descartándolo como una teoría que no se ha probado. El sombrerero loco en el libro de Boysen lleva un sombrero de copa con la inscripción “BAU”, que significa “business as usual” y que en español quiere decir “continuar actuando como de costumbre”. Este personaje es una metáfora sobre las economías que siguen basándose en la quema de combustibles fósiles igual que lo han venido haciendo en el pasado.

 La fiesta del té del sombrerero loco representada en la versión original de Alicia en el país de las maravillas.

En esta fiesta del té, un periodista está tomando notas y al final concluye que el debate sigue abierto, porque las opiniones sobre lo que sucede y lo que hay que hacer son muy contradictorias.

El episodio refleja en parte las propias experiencias de Margret Boysen en el instituto de investigación de Potsdam, cuyos científicos ven cómo los periodistas se hacen eco de los argumentos de autoproclamados “expertos”, con poca o ninguna experiencia científica, o de científicos cuyos informes no son publicados en revistas científicas serias.

Según Boysen, este ejército de autoproclamados eruditos que arrojan falsedades y verdades a medias en los medios de comunicación contribuyó en gran medida a la disminución de la confianza del público en la verdadera comunidad científica y a la polarización del debate sobre el cambio climático.

Margret Boysen explica las razones personales y de serio calado por las que decidió escribir este libro. Hace unos cinco años, presenció cómo cada vez más científicos estaban siendo víctimas de campañas coordinadas para desacreditar su trabajo o que incluso recibían amenazas de muerte. Uno de estos destacados científicos que recibió amenazas de muerte fue el propio esposo de Margret Boysen, el profesor Hans Joachim Schellnhuber, reconocido por ser el primero en proponer limitar el aumento de la temperatura media mundial a un máximo de dos grados centígrados.

“Sentí que la ciencia misma estaba al borde de la credibilidad, por los intentos de descrédito de grupos de presión”, dice Boysen. “Otro hecho que me motivó fue la cuestión de la culpabilidad y el miedo, ese sentimiento de responsabilidad sobre el enorme desastre ambiental en potencia que es el calentamiento global antropogénico. Esto es imposible de asimilar por el cerebro humano que no ha tenido que la necesidad evolutiva de proteger el futuro de un planeta entero. Es por eso que quise escribir un libro entretenido, que no hiciera que las personas se sientan abrumadas, y quería explicar a la gente para qué sirven realmente los modelos climáticos”, concluyó.

La autora y científica Margret Boysen.

Para hacer posible este libro, más de 50 científicos compartieron sus experiencias con Boysen. El libro disponible por el momento en alemán puede adquirirse en el propio Instituto Potsdam. La autora está buscando un editor para llevar a cabo la traducción al inglés y hacerlo así accesible a más personas.

Un enlace más amplio del Instituto Potsdam con el mundo del arte

Como experta en divulgación y educación climática, Margret Boysen dirige el programa de residencia para artistas del Instituto Potsdam para la investigación del impacto climático, que regularmente atrae a Potsdam a escritores y artistas durante dos meses para realizar un intercambio entre los mundos de las artes y la ciencia. Pero no todos los artistas que solicitan participar pueden ser aceptados.

“Ellos quisieran trabajar con nosotros en una mayor medida de la que somos capaces de ofrecer”, explica la autora. “Es una buena señal de que los artistas se preocupan, y para nosotros es bueno tener un impacto en la sociedad. Seamos realistas: para la mayoría de las personas la ciencia es algo más lejano que el arte”, dice Boysen.

Este programa de residencia para artistas es solo una de las iniciativas de acercamiento del instituto con el mundo de las artes. También existe una amplia cooperación con los músicos de la ópera estatal de Berlín, por ejemplo.

“No se trata solo de hacer que artistas y científicos trabajen juntos, sino que se trata de involucrar a todo el mundo. Todos tenemos que alzar la voz sobre lo que está pasando y entender cómo podemos ser parte de una transformación social y económica que ya no puede posponerse más por el bien de todos los seres humanos”, concluye Margret Boysen.

(Imagen en la parte superior: portada del libro “Alicia, el gato Zeta y el cambio climático", por el artista búlgaro Iassen Ghiuselev)

Encuentre aquí más información sobre el Instituto Potsdam para la investigación del impacto climático y sobre el libro.

La sección semanal #Art4Climate es una colaboración de la CMNUCC con Julie’s Bicycle. Por favor envíe sus propuestas artísticas y culturales a newsroom@unfccc.int o Chiara@juliesbicycle.com

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